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Huerto urbano: es momento de iniciar los semilleros

Los días finales del invierno y los primeros de la primavera son ideales para sembrar en semilleros, un gesto sencillo que marca la diferencia entre un huerto improvisado y uno planificado. Sembrar a tiempo es clave para tener plantas fuertes, productivas y listas para trasplantar en cuanto pase el frío.

Sembrar en semilleros permite tener listos los plantones de una serie de hortalizas, como el tomate, que necesitan calor para germinar, para trasplantarlos al huerto cuando las condiciones lo permitan. Foto: iStock

Texto_ Toni Jardón, creador del canal de YouTube La Huertina de Toni

Con la llegada de la primavera los días se alargan, la temperatura se suaviza y las plantas vuelven a crecer con vigor. Iniciar los preparativos del huerto en este momento no solo garantiza una buena cosecha, también permite disfrutar del proceso de sembrar, observar y aprender.

Cultivos adecuados para semillero

A finales del invierno o comienzos de la primavera conviene adelantar de cultivos de temporada larga: tomates, pimientos, calabazas, berenjenas, melones o sandías. Estas especies, sembradas en interiores, llegarán al exterior con ventaja cuando pase el frío. En cambio, las hortalizas de raíz, como las zanahorias, rábanos, remolachas o nabos, prefieren la siembra directa. Para principiantes se recomienda empezar con pocas variedades y priorizar cultivos de ciclo corto como lechugas, espinacas o acelgas.

Dónde hacer los semilleros

Aparte de las bandejas de alvéolos diseñadas para semilleros se pueden usar envases que tengamos en casa: son perfectos los vasos de yogur, botellas de plástico, cartones de leche o bandejas de poliespán; solo es preciso hacerles agujeros de drenaje en la base.

Cuándo sembrar

El éxito de la siembra depende del tiempo. Cada zona tiene su fecha de última helada, un dato esencial para planificar. Se recomienda iniciar los semilleros unas cuatro semanas antes de esa fecha, adelantando así el desarrollo sin exponer las plantas al frío. Sembrar demasiado pronto puede ser contraproducente. Una estrategia útil es escalonar las siembras para asegurar una cosecha continua.

Cómo sembrar

Antes de sembrar es importante comprobar la viabilidad de las semillas colocándolas sobre una servilleta húmeda dentro de una bolsa hermética. Algunas especies agradecen un remojo previo de unas horas. La regla general es no enterrar las semillas más de tres veces su tamaño. Se siembran dos o tres semillas por alvéolo en un sustrato ligero y aireado. Las semillas contienen sus propios nutrientes para las primeras fases de crecimiento, por lo tanto no hace falta aportar abono.

La importancia de etiquetar las siembras

Conviene anotar el nombre de cada cultivo para evitar confusiones, así como la fecha para controlar el tiempo de germinación y saber qué variedades funcionan mejor en la zona.

Los cuidados iniciales

La temperatura ideal de germinación ronda los 15-20°. Cubrir los semilleros con un plástico crea un pequeño efecto invernadero que acelera el proceso. El sustrato debe mantenerse húmedo pero sin encharcar. Se debe regar con un pulverizador o por capilaridad cada dos días, solo cuando el sustrato lo pida. Un ambiente demasiado húmedo puede generar hongos o pudrir las raíces.

La adaptación al aire libre: el endurecimiento

Cuando las plántulas tienen unas seis hojas verdaderas llega el momento de acostumbrarlas al exterior. Este proceso, llamado endurecimiento, consiste en exponerlas gradualmente al sol, al viento y a los cambios de temperatura durante una o dos semanas.

El trasplante a su lugar definitivo

El trasplante desde los semilleros al lugar defintivo en el huerto debe hacerse solo cuando haya pasado el riesgo de heladas. Una vez plantadas en su sitio, las plántulas deben recibir un riego abundante. Se pueden proteger con botellas recortadas hasta que se aclimaten completamente. En caso de que no se hayan sembrado se pueden comprar en forma de plantones en los centros de jardinería.

Consulta Consejos para hacer buenos semilleros para el huerto.


Por qué pueden fracasar los semilleros

Los fallos más habituales son:

• Exceso de riego o encharcamiento por falta de drenaje.

• Falta de riego. Es necesario que el sustrato se mantenga húmedo.

• Falta de luz.

• Temperaturas bajas.

• Semillas enterradas a demasiada profundidad.

• Una sola semilla o demasiadas por alvéolo.

• Siembra de semillas viejas o mal conservadas.

• Un sustrato de mala calidad.

Todos estos errores se pueden prevenir prestando atención a cada una de las fases del proceso: observando el sustrato, controlando la humedad y ajustando la luz y la temperatura de forma constante.


Dónde ubicar el huerto, en qué contenedores y cómo cuidar el cultivo

• Ubicación y exposición solar

El huerto urbano necesita sol, y mucho: al menos entre seis y ocho horas diarias de sol directo. Lo ideal es ubicar las macetas, mesas de cultivo o jardineras en balcones o ventanas orientadas al sur. Una cantidad insuficiente de luz provoca el conocido ahilamiento, en que las plántulas se estiran buscándola y terminan débiles. Si el espacio no recibe suficiente luz solar se pueden instalar luces led o fluorescentes con temporizador para simular el ciclo diurno y favorecer un crecimiento equilibrado.

• Recipientes para el huerto urbano

Los recipientes deben tener entre 15 y 30 cm de profundidad para permitir un buen desarrollo radicular. Se pueden usar macetas, jardineras, bolsas textiles, incluso latas y botellas recicladas o, según la disponibilidad de espacio, optar por mesas o cajones de cultivo o sistemas modulares de madera ensamblable, que permiten crear jardineras personalizadas y duraderas sin necesidad de emplear herramientas eléctricas.

• Un sustrato de calidad

El sustrato es el hogar de la planta. Debe ser ligero, aireado y rico en nutrientes. No se recomienda usar tierra del jardín, ya que puede contener hongos, semillas de adventicias, o ser demasiado arcillosa. Lo ideal es preparar una mezcla que combine fibra de coco, perlita o arena gruesa, y humus de lombriz como fuente natural de nutrientes. El humus o compost maduro aportan nitrógeno, fósforo y potasio, elementos básicos para el desarrollo inicial. Usar un sustrato enriquecido con abono orgánico mejora la estructura del medio de cultivo y la reserva de minerales. También se pueden usar sustratos específicos para huerto urbano.

• Riego y nutrición

En primavera, el riego debe ser moderado pero regular. Si se usa agua del grifo conviene dejarla reposar 24 horas. Recolectar agua de lluvia es una opción excelente y sostenible. Para abonar de forma continua se puede instalar una pequeña vermicompostadora en casa y fabricar humus de lombriz con restos vegetales.

• Cómo organizar el huerto urbano

Planificar es clave. Consulta un calendario de siembra y combina bien los cultivos: por ejemplo, zanahorias con cebollas o tomates con albahaca. Una buena asociación de cultivos mejora el rendimiento y reduce las plagas de forma natural. Es esencial respetar el marco de plantación que exige cada especie, es decir el espacio que precisa cada planta para desarrollarse bien y ofrecer una buena cosecha. La densidad favorece el desarrollo de enfermedades.

Más información:

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Ocho consejos para el huerto en contenedores

  • Sembrar en botellas de plástico
    Sembrar en botellas de plástico

    Las botellas de plástico se pueden reciclar como contenedores de las hortalizas e incluso como campanas protectoras de las más sensibles al frío para darles tiempo a endurecerse antes de llevarlas a su lugar definitivo.
    Foto: iStock

Reportaje completo nº 107 >> página 56